Si están evaluando dar el salto al mundo franquicias, este dato les interesa directamente: en los últimos doce meses Argentina sumó 1.925 nuevas franquicias, según la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF). El sistema ya reúne más de 2.000 marcas y cerca de 60.000 puntos de venta en todo el país, con el 92% de las cadenas abriendo nuevos locales en el último período. Para quien está por decidir dónde poner su capital, lo relevante no es solo el volumen de aperturas, sino entender qué rubros crecen, qué tamaño de inversión predomina y qué variables conviene revisar antes de firmar un contrato.
Gastronomía y estética marcan el ritmo, pero con formatos más chicos
La gastronomía sigue siendo el motor del sistema y concentra cerca del 40% de las franquicias activas. Sin embargo, el crecimiento ya no pasa por los grandes salones: predominan los formatos compactos, de entre 30 y 60 metros cuadrados, pensados para el consumo cotidiano, el take away y el delivery. Las casas de empanadas y las pizzerías de bajo costo lideraron la expansión, con locales pequeños distribuidos en todos los centros urbanos, muchas veces uno o dos por cuadra.
Los centros de estética también tuvieron un desempeño destacado, especialmente los dedicados a uñas, pestañas y cejas, instalados en locales de unos 50 metros cuadrados. Según los especialistas consultados por la AAMF, los grandes salones de belleza perdieron impulso frente a estos formatos más chicos y especializados, una tendencia que pueden ver reflejada en propuestas como Sólocejas o en marcas gastronómicas compactas como Planeta Empanada.
Nuevos rubros ganan terreno
Más allá de la gastronomía y la estética, el informe identifica otros sectores en expansión impulsados por cambios en los hábitos de consumo:
- Movilidad eléctrica: monopatines, bicicletas y soluciones de transporte urbano comienzan a consolidarse como un segmento propio de franquicias.
- Construcción y refacciones del hogar: servicios vinculados a humedad, reparaciones y energías renovables encuentran demanda constante por resolver problemas cotidianos.
- Bienestar: gimnasios, estudios de pilates, spas y centros de estética optimizan sus espacios con sistemas de turnos y estructuras operativas más eficientes.
- Negocios automatizados: lavanderías autoservicio y servicios tecnológicos que permiten administrar una franquicia con apenas algunas horas de dedicación diaria.
Este último punto marca un cambio cultural importante en el sistema: durante años, invertir en una franquicia estuvo asociado casi exclusivamente al autoempleo. Hoy crecen los modelos con intervención mínima del dueño, apoyados en procesos digitales y operaciones más eficientes, una alternativa interesante para quienes ya tienen otra actividad y buscan diversificar sin dedicarle su día a día.
Cuánto hay que invertir, según el perfil del franquiciado
El informe de la AAMF ordena el mercado según el nivel de inversión requerido. El 74% de las franquicias que operan en el país exige entre USD 16,000 y USD 100,000. Dentro de ese universo, un 20% demanda hasta USD 30,000 y otro 22% hasta USD 50,000, montos que habilitan el ingreso de pequeños inversores que buscan resguardar capital en un negocio de economía real.
La segmentación también revela perfiles de inversor bien diferenciados:
- Entre USD 16,000 y USD 35,000: suele tratarse de personas que buscan un empleo para ellas y su familia, o una salida posible de la relación de dependencia.
- Entre USD 80,000 y USD 100,000: en general corresponde a quienes ya cuentan con una situación patrimonial estable y buscan emprender sin asumir el riesgo operativo en soledad, apoyándose en un encargado y un equipo.
- Inversores con carteras diversificadas: ven en la franquicia una oportunidad para incursionar en nuevos rubros, obtener rentabilidad y proyectar negocios a largo plazo.
Esta amplitud de montos es, según los especialistas del sector, uno de los aspectos menos conocidos del sistema: la franquicia puede ir desde el autoempleo hasta operaciones pensadas para grupos que buscan llevar una marca a otro territorio o incluso a otro país.
La tecnología ya no es un diferencial, es un requisito
Un punto que atraviesa a todos los rubros es la incorporación de tecnología en la gestión diaria. La inteligencia artificial comienza a integrarse en procesos de gestión de stock, análisis de consumo, capacitación de franquiciados, comunicación interna y planificación comercial. Este cambio no solo reduce tiempos administrativos: permite que las marcas acompañen redes cada vez más grandes con estructuras más eficientes, mejorando la velocidad de respuesta y el soporte que reciben los franquiciados.
En paralelo, se consolida la internacionalización de marcas argentinas, con cada vez más empresas locales que desarrollan modelos de franquicia preparados para expandirse en Latinoamérica y otros mercados, lo que abre la puerta a la figura del máster franquiciado para quienes buscan un proyecto de mayor escala.
Qué significa esto para quien quiere abrir un franquicia
Antes de elegir un rubro, conviene cruzar al menos tres variables concretas: el monto de inversión disponible, el nivel de involucramiento diario que están dispuestos a asumir, y el perfil de la zona donde planean instalarse. Ya no alcanza con una esquina visible: hoy se analiza quién circula por cada área, en qué horarios y qué otros comercios funcionan alrededor, porque un mismo negocio puede tener resultados muy distintos según el entorno.
También es clave evaluar el soporte tecnológico que ofrece cada marca y si el modelo de negocio permite una operación más autónoma o requiere dedicación full time. Quienes quieran comparar propuestas concretas de inversión y rubro pueden revisar el listado completo de franquicias disponibles en el país, y seguir de cerca las últimas noticias del sector para anticipar hacia dónde se mueve la demanda antes de comprometer capital.