Si están evaluando dar el salto al mundo del franchising con un capital limitado, esta es una noticia que les interesa de cerca: las franquicias low cost se consolidaron como una de las principales puertas de acceso al mundo emprendedor en Argentina, con tickets iniciales que arrancan desde USD 10,000. Pero atención, porque bajar la barrera de entrada no significa que el negocio sea más simple de administrar. Todo lo contrario: la exigencia operativa y de gestión aumenta cuando el margen de error económico es más chico.
Qué es (y qué no es) una franquicia low cost
En Argentina no existe una definición oficial que establezca hasta dónde llega una franquicia low cost, pero la práctica del mercado marca parámetros bastante claros. En general, se trata de modelos de negocio con una inversión inicial accesible, de hasta USD 35,000, que incluye canon de ingreso, obra y equipamiento. Otras fuentes del sector precisan que las franquicias low cost estructuradas arrancan entre USD 16,000 y USD 50,000.
Estos formatos suelen tener una estructura operativa simple: hasta tres empleados y, en la mayoría de los casos, el propio franquiciado al frente del día a día del local. Esa es justamente la clave del fenómeno: se reduce el capital necesario, pero se le pide al inversor una involucración mucho mayor en la operación cotidiana.
Por qué baja la barrera pero sube la exigencia
Especialistas del sector coinciden en que las franquicias low cost