Si están evaluando dar el salto y abrir un negocio propio, este es un buen momento para prestar atención a los números del sistema de franquicias en Argentina: en los últimos doce meses se sumaron 1.925 nuevos puntos de venta y el 92% de las cadenas concretó al menos una apertura. El dato no solo confirma que el modelo sigue vivo, sino que además muestra hacia dónde se están moviendo las oportunidades reales para quienes buscan invertir con respaldo de una marca.
Un sistema que sigue creciendo y diversificándose
Según la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF), el sector reúne actualmente más de 2.000 marcas y cerca de 60.000 locales distribuidos en todo el país. La gastronomía continúa siendo el rubro más representativo, con cerca del 40% del mercado, pero cada vez gana más terreno una oferta diversificada que incluye movilidad eléctrica, construcción, refacciones del hogar, bienestar, energías renovables y servicios automatizados.
Para quienes recién empiezan a explorar el listado de franquicias disponibles en el país, esta diversificación es una buena noticia: ya no hace falta limitarse a la gastronomía para encontrar un modelo de negocio probado y con marca reconocida.
Cuánto cuesta entrar al sistema
El capital inicial sigue siendo uno de los factores decisivos al momento de elegir una franquicia. De acuerdo con los datos relevados, el 74% de las franquicias que operan en Argentina requiere una inversión de entre USD 16.000 y USD 100.000. Dentro de ese universo, alrededor del 20% demanda hasta USD 30.000, mientras que otro 22% se ubica por debajo de los USD 50.000.
Estos montos no son solo una cifra: también definen distintos perfiles de inversores. Quienes cuentan con entre USD 16.000 y USD 35.000 suelen buscar generar su propio empleo, sumar a un familiar al negocio o dejar atrás una relación de dependencia. En cambio, las inversiones que rondan los USD 80.000 o USD 100.000 atraen a perfiles con mayor capacidad de capital, que prefieren delegar la operación diaria en empleados o encargados. Existe además un tercer grupo: inversores con carteras ya diversificadas que usan las franquicias como puerta de entrada a nuevos sectores o mercados.
Negocios que necesitan menos presencia del dueño
Uno de los cambios más marcados tiene que ver con la gestión cotidiana. Durante años, la franquicia estuvo asociada casi exclusivamente al autoempleo, pero hoy ganan terreno formatos apoyados en automatización y procesos digitales que reducen la intervención directa del propietario. Las lavanderías autoservicio son un ejemplo citado por los especialistas: existen modelos 100% automatizados que permiten al inversor destinar apenas unas horas por día al negocio.
Gastronomía: locales más chicos, consumo más frecuente
Dentro del rubro gastronómico, el formato que crece ya no es el gran salón, sino los locales de entre 30 y 60 metros cuadrados, pensados para el consumo frecuente, el take away y el delivery. Las casas de empanadas, pizzas y otros formatos de comida rápida de bajo costo aparecen entre los segmentos con mayor expansión, en línea con propuestas como las de Tienda de Empanadas o Almacen de Pizzas. Algo similar ocurre con los servicios personales, donde los centros de estética especializados en uñas, pestañas y cejas —como propone d-uñas— avanzan con locales más pequeños, mientras retroceden los grandes salones tradicionales.
La ubicación se analiza con más criterios
El punto comercial sigue siendo determinante, pero ya no alcanza con instalarse sobre una avenida transitada. Las cadenas hoy estudian qué público circula por la zona, los horarios de mayor movimiento, los comercios vecinos y el perfil de quienes viven o trabajan alrededor. Los locales de alto tránsito, sean de pizzas, empanadas, helados o gastronomía en general, son los que muestran un consumo más sostenido.
Rubros emergentes: movilidad, construcción y bienestar
Más allá de la gastronomía, se consolidan actividades vinculadas a nuevas formas de consumo. La movilidad eléctrica —bicicletas, monopatines y otras soluciones de transporte urbano— aparece como uno de los segmentos en expansión. También crecen las franquicias relacionadas con construcción, reparación de humedad, refacciones del hogar y energías renovables, además del bienestar a través de gimnasios, estudios de pilates, spas y centros de estética que buscan optimizar los metros cuadrados con sistemas de turnos.
Tecnología, IA y expansión internacional
La tecnología dejó de ser un diferencial y se convirtió en una condición para competir. La inteligencia artificial empieza a incorporarse en la gestión de stock, el análisis del comportamiento de los clientes, la capacitación de franquiciados y la planificación comercial, permitiendo administrar redes más extensas sin multiplicar en la misma proporción las estructuras administrativas. En paralelo, crece la expansión internacional de marcas argentinas, con más franquicias que preparan su modelo para desembarcar en otros países de Latinoamérica a través de la figura del master franquiciado.
Qué significa esto para quienes quieren abrir un franquicia
Para un aspirante a franquiciado, el mensaje del mercado es claro: la eficiencia importa más que el crecimiento a cualquier costo. Antes de decidir, conviene definir con qué capital se cuenta, cuánto tiempo se puede dedicar al negocio y qué nivel de involucramiento diario se busca. Revisar con atención el catálogo de franquicias disponibles, comparar formatos de distintos rubros y seguir de cerca las últimas noticias del sector ayuda a identificar oportunidades acordes al perfil de cada inversor, ya sea alguien que busca generar su propio empleo o alguien con capital para delegar la operación en un equipo.